A lo largo del día exponemos nuestra piel a un sinfín de radicales libres como la contaminación La limpieza es, junto con la hidratación, el paso más importante en la rutina facial, y si somos constantes con la limpieza día tras día podemos prevenir imperfecciones y tener una piel sana, además de que la piel estará en las mejores condiciones para recibir el siguiente paso de tratamiento. El primer paso antes de decidirte a comprar un producto es identificar tu tipo de piel para saber qué tipos de productos son más respetuosos para tu piel. La rutina de limpieza facial que te proponemos consiste en una doble limpieza que consiste en una primera limpieza para desmaquillar el rostro y retirar la protección solar, ya que estos productos están diseñados para permanecer mucho tiempo sobre la piel; y una segunda limpieza para para limpiar en mayor profundidad y retirar los posibles restos de maquillaje que hayan quedado en el primer paso.

Paso 1. Desmaquillar

Empieza retirando el maquillaje de los ojos y labios con un producto suave que no irrite la piel, sobre todo en el contorno de ojos. En el caso de que utilices formatos que se apliquen con algodones, empápalos de producto y presiona suavemente sin arrastrar, dejando que se disuelva bien todo el maquillaje. Los desmaquilladores aceitosos son ideales para retirar el maquillaje de larga duración. Es importante que este tipo de productos se apliquen sobre la piel totalmente seca para evitar que la humedad cree una película que impida al aceite disolver correctamente el maquillaje. Hay productos en distintos formatos que se adaptarán mejor según el tipo de piel:

  • Soluciones bifásicas
  • Aceites: ideales para maquillajes de larga duración.
  • Bálsamos desmaquilladores

 

Paso 2. Limpiar el rostro

Una vez desmaquillada la piel, pasamos a la segunda fase de limpieza en profundidad. Al igual que en la anterior fase, existen limpiadores de diferentes tipos de texturas, y dependiendo si el tipo de piel es más grasa normalmente ésta agradece limpiadores de tipo jabonoso, mientras que si es una piel seca es preferible formatos con texturas más ricas y cremosas. Con esta segunda limpieza nos aseguramos de que la piel quede perfectamente limpia y preparada para recibir el tratamiento de hidratación o sérum. Si no sabes identificar cuál es el ideal para tu tipo de piel no dudes en consultarnos y te asesoraremos personalmente sobre los productos que mejor se adaptan a tu piel. Los limpiadores jabonosos se aplican sobre la piel húmeda y los aceitosos sobre piel seca. Aprovecha este paso para mimarte y masajea con suavidad tu rostro con movimientos circulares hacia fuera para favorecer el drenaje. El proceso de la limpieza requiere que inviertas un poco de tiempo ya que si sólo desmaquillas tu piel no vas a conseguir un buen resultado.

Paso 3. Tónico

El último paso de la limpieza facial es el tónico, que ayuda a que la piel quede equilibrada, tonificada y clara. Ayuda a cerrar los poros y a que la piel quede lisa y flexible.  Se puede aplicar de diferentes formas:

  • Algodones empapados de tónico
  • Brumas y sprays
  • Aplicándolo directamente con las manos presionando ligeramente sobre la piel

 

Paso ocasional

Suave exfoliación 1 o 2 veces por semana, incidiendo en las áreas más problemáticas (zona T y aletas de la nariz).

 

No olvides que tanto para bien como para mal, la piel tiene memoria, así que convierte la limpieza facial en un ritual para ti tengas la edad que tengas.